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Comité Nominador Conjunto presenta el último de los tres ensayos

ENS Headlines - Friday, August 1, 2014

[29 de Julio de 2014] El Comité Nominador Conjunto de la Iglesia Episcopal para la Elección del Obispo Presidente (JNCPB) ha presentado la siguiente información.

El Comité Conjunto Nominador para la Elección del Obispo Presidente (JNCPB) continúa su trabajo para preparar a la Iglesia Episcopal para la elección del 27º  Obispo Presidente en la Convención General el próximo verano. El Comité publica el tercero de tres ensayos diseñados para comenzar una discusión acerca de la elección que tendrá lugar en el verano de 2015.

En este ensayo se discute cómo el papel constitucional /canónico de la oficina ha cambiado y evolucionado de ser el obispo más antiguo por consagración el que preside las reuniones de la Cámara de los Obispos a la posición compleja y multifacética que es hoy. El primer ensayo describió la línea de tiempo y los pasos básicos del proceso de nominación y elección (aquí). El segundo ensayo describió los roles actuales, las funciones y responsabilidades del Obispo Presidente (aquí).

El Comité Conjunto Nominador para la Elección del Obispo Presidente espera que todos los miembros de la Convención General y todos los episcopales dediquen tiempo a leer estos breves ensayos para comprender la importancia de lo que haremos el próximo verano. Si tiene alguna pregunta o comentario sobre estos ensayos o los trabajos de la Comisión Mixta de Nominaciones para la Elección del Obispo Presidente, por favor póngase en contacto con pbnominatingcommittee@gmail.com.

El JNCPB está compuesto por un miembro laico, un sacerdote o diácono, y un obispo elegido de cada una de las nueve provincias de la Iglesia Episcopal, además de dos representantes de la juventud, asignados por el Presidente de la Cámara de los Diputados. Los diputados y los obispos de la Convención General sirven por un mandato de tres años para concluir al cierre de la Convención General de 2015 en Salt Lake City, UT (Diócesis de Utah).

Elección del Obispo(a) Presidente en el 2015: Ensayo #3
Julio de 2014

LA EVOLUCIÓN DEL PAPEL DEL OBISPO(A) PRESIDENTE Y
EL PORCESO DE SELECCIÓN DEL CAMBIO

El papel actual de la Obispa Presidenta es realizar sus funciones como pastora, directora ejecutivo, y es la voz profética de la Iglesia Episcopal. El enfoque de esta tercera pieza educativa se centra en cómo la función constitucional/canónica del Obispo(a) Presidente ha evolucionado en los últimos 225 años. Antes, el Obispo(a) Presidente era simplemente el obispo superior que presidia las reuniones de la Cámara de Obispos. Ahora, dirigido por la Convención General, el Obispo(a) Presidente ocupa una posición de múltiples facetas — una posición que hemos descrito en nuestra segunda pieza educativa, nominada y elegida a través de los procedimientos actuales que hemos esbozado en nuestra primera obra educativa.

Dicha transformación no es exclusiva de esta oficina. La constitución, los canónigos, la liturgia, el acceso a la ordenación, y mucho más han cambiado con el tiempo. El crecimiento de nuestra Iglesia, la asignación de más deberes al Obispo(a) Presidente como misión se ha ampliado, y la forma en que nosotros, como episcopales deseamos ser entendidos en la Comunión Anglicana en general ha jugado todo un papel importante en este proceso complejo.

     1. Como el papel ha cambiado
• Desde finales del siglos XVIII hasta la mitad del siglo XIX
La primera referencia conocida al término “obispo presidente” está en la rúbrica para la consagración de un obispo añadido al libro de oraciones en 1792. El obispo William White firmó el acta de la Convención General de 1795 como el “Obispo Presidente”. (La “p “no se capitalizó con regularidad hasta la segunda mitad del siglo XIX.) El Obispo presidente era el obispo más antiguo en orden de consagración, que ocupó el cargo de por vida.

Otras responsabilidades, además de presidir la Cámara de Obispos y tomar las ordenes como director consagrante en ordenaciones episcopales (formalizadas en un canon de 1820), fueron poco a poco agregadas por la subsiguiente Convención General:
* Tener autoridad para convocar reuniones extraordinarias de la Convención General (1799)
* La emisión de las cartas pastorales, en nombre de la Iglesia (1808)
* Servir como Presidente de la “Sociedad Misionera Protestante Episcopal en los Estados Unidos” (1820)
* Recibir los acusaciones del juicio de un obispo (1841)

Así, se plantaron las semillas de los aspectos presidenciales, litúrgicas, misioneras y disciplinarias del cargo.

• Desde la mitad del siglo XIX a 1919
En 1856 el canon “El Juicio de un Obispo” encargó al Obispo Presidente elegir una junta de investigación de 16 personas para investigar los cargos contra un obispo.

En 1859, por primera vez, el Obispo Presidente se le otorgó jurisdicción sobre una congregación y el clero fuera de las fronteras de la diócesis del Obispo Presidente. En concreto, fue el Canon V del Título III, aprobada en la Convención General de 1859, que concedió la autoridad al Obispo Presidente sobre la congregación americana en París y en cualquier otra congregación extranjera que solicitó  la Convención General o el Obispo Presidente.

En 1871, por primera vez, la Convención General votó para el apoyo financiero para los gastos del Obispo Presidente ($ 500).

En 1895, a pesar de estas adiciones en las áreas de autoridad en el extranjero, las finanzas y la disciplina, que apuntaban en la dirección de un mayor papel a fines del siglo XIX, el cargo estaba siendo definido como “el obispo más antiguo de la Iglesia Episcopal, en orden de consagración, que tenga el cargo de por vida, a menos que renuncie o sea destituido de su cargo por el voto de la mayoría de los obispos”. -

1919: Entre las resoluciones de la Convención General aprobadas en 1919 había una enmienda a la Constitución que prevé la elección del Obispo Presidente, y los cánones establecen un (a) límite de edad para el servicio y (b) el termino del cargo. La presente Convención también aprobó el Canon 60, en la que los deberes del Obispo Presidente también fueron las funciones del Presidente del recién creado  Consejo Nacional con 24 miembros (ahora el Consejo Ejecutivo). El Obispo Presidente debía administrar y coordinar la misión, educativa y de trabajo social de la Iglesia. El primer Obispo Presidente, John Gardner Murray, asumió el cargo el 1 de enero de 1926.

1967: La Convención General de 1967 fue tan significativa para la definición más precisa del papel del Obispo Presidente como el Convenio de 1919 lo había sido. El Canon I.2.4 fue ampliado en gran medida de tres maneras. En primer lugar, el Obispo Presidente se denomina ahora “pastor principal”, lo que implica la responsabilidad pastoral de toda la Iglesia, y no sólo de la Cámara de Obispos. En segundo lugar, al Obispo Presidente se le otorgó la responsabilidad de dirigir la iniciación y desarrollo de la política y la estrategia (este que se ejerza con el Consejo Ejecutivo). En tercer lugar, el Obispo Presidente estaba autorizado a hablar la palabra de Dios “para la Iglesia y para el mundo” y para ello como su “director representante”. Tres imágenes claras de la oficina habían surgido: pastor principal, ejecutivo y líder profético.

1982: Una resolución de la Convención General de 1982 modificó el Canon I.2.4 para que diga: “El Obispo Presidente de la Iglesia será el Pastor Principal y Primado de la misma….” La razón de este cambio era dar al cargo la paridad con otros líderes de la Iglesia de la Comunión Anglicana con respecto al título de “Primado”. En este debate la Convención General se negó a cambiar el título a “arzobispo”. Al agregar “Primado” fue para principalmente aclarar a la Comunión Anglicana que nuestro Obispo Presidente tenía la condición de Primado (una posición en otras provincias anglicanas), pero que la adición del título concedería más autoridad o poder para el Obispo Presidente.

1997: La Convención General de 1997 aprobó varias enmiendas canónicas, la mayoría de los cuales forman la base de los Canónigos aún vigente hoy en día en cuanto al papel del Obispo Presidente y el Consejo Ejecutivo. El Canon I.2.4 (a) (1) fue cambiado para afirmar que el Obispo Presidente “sería el encargado de  hablar a la Iglesia así como a las políticas, estrategias y programas autorizados por la Convención General”. Además, Canon I.4.3 (a) fue modificado para establecer que además de ser el Presidente y el Presidente del Consejo Ejecutivo, el Obispo Presidente ahora era también “el director ejecutivo” del Consejo Ejecutivo.

Duración del Mandato
Antes de 1895: Tenia el cargo de por vida

1895:  “El obispo más antiguo de la Iglesia Episcopal, en orden de consagración, que tiene el cargo de por vida, a menos que renuncie o sea destituido de su cargo por el voto de la mayoría de los obispos”.

1919:  Canon 60 fijo el plazo del Obispo Presidente a seis años.

1937:  Convención General cambió la duración del plazo que dura  hasta que el Obispo Presidente tenga 68 años de edad.

1967:  La Convención General de 1967 establece el término a 12 años. Edmund Browning fue el único Obispo Presidente que sirvió 12 años después de este cambio. Sus dos predecesores renunciaron antes de la finalización de sus mandatos.

1994:  La Convención de 1994 redujo el plazo a nueve años.

Edad Obligatoria de Jubilación
Hasta 1919:  Servir hasta la muerte

1919: Edad 70
1937: Edad 68
1967: Edad 65
1985: Edad 70
2006: Edad 72

Renunciar a la Diócesis
1907: La Convención General de 1907 modificó el artículo I.3 de la Constitución para permitir que la diócesis del Obispo Presidente inmediatamente elija a un coadjutor para encargarse de las responsabilidades diocesanas del Obispo Presidente

1937: La disposición constitucional de 1907 se convirtió en una disposición canónica, y el Canon se cambió para requerir la elección de un coadjutor con el fin de eximir al Obispo Presidente de todos los deberes en la diócesis que necesitaba la presencia.

1943: El Canon 18 se aprobó para solicitar un obispo, en la elección como Obispo
Presidente a dimitir el puesto diocesano y jurisdicción.

Proceso de Elección
Antes de 1919: No había proceso de elección

1919:  Una enmienda a la constitución en 1919 requiere que “la Cámara de Obispos deberá elegir a uno de los obispos con jurisdicción dentro de los Estados Unidos para ser Obispo Presidente por el voto de una mayoría de todos los obispos con derecho al voto en la Cámara de Obispos, esa opción debía estar sujeta a la confirmación por la Cámara de Diputados”.

1919 a 1985: Al informar sobre su elección a la Cámara de Diputados los obispos no informaron el número de votos emitidos o el recuento de los votos de todos los candidatos en cada votación. Las deliberaciones electorales de la Cámara de Obispos no se mantuvieron por escrito.
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1997: A principios de la Convención de 1997, el Canon sobre la elección del Obispo Presidente fue enmendado para requerir que el número de votos emitidos en cada votación sobre cada candidato sea informado a la Cámara de Diputados. Como resultado de ello, los votos en la elección de Frank Griswold como Obispo Presidente de la Cámara de Obispos, y después en esa Convención, fueron, por primera vez, después en el futuro,  fueron hecho público.

A lo largo de esta larga evolución, siempre ha estado claro que la oficina del Obispo(a) Presidente es parte de la autoridad más grande de la Convención General, no por encima de ella. Esto es a diferencia de la función de cualquier otro primado en la Comunión Anglicana. Una reafirmación de esta distinción se encuentra luego del rechazo de la expresión “arzobispo” en 1982, durante el debate sobre la adición de “primado” a la descripción del cargo.

El trabajo, la iniciación, los proyectos, y el liderazgo del Obispo(a) Presidente siempre están sujetos a la Constitución y Cánones y otras direcciones de la Convención General. La Convención General marca el rumbo de la Iglesia. Es deber del Obispo Presidente realizar la función como pastor, ejecutivo, y ser la voz profética cuyas declaraciones deben ser siempre coherentes con las de la Convención General.

Mothers’ Union acts to improve maternal health in Zimbabwe

ENS Headlines - Friday, August 1, 2014

[Anglican Communion News Service] The Mother’s Union in Zimbabwe has resolved to contribute to the achievement of the Millennium Development Goals by actively contributing to the country’s maternal health system.

The decision was arrived at after a Mother’s Union (MU) team’s visit to Budiriro Polyclinic, a rural health facility located in a high-density suburb on the outskirts of Harare.

In a statement to ACNS and other partners yesterday, Church and Community Mobilisation Process (CCMP) Coordinator for Harare, Lizzie Zimunya reported: “We carried out a Site visit of Budiriro Polyclinic and were able to carry out a needs analysis.”

She added, “It was then that the MU executive decided to purchase and donate some medical equipment including a blood pressure machine, a foetal Doppler and baby hampers among others.”

“The baby hamper donations will be given to the most needy mothers per month for a period of three months,” said Mrs Zimunya. “It is hoped that during this period we will be able to motivate the MU and other churches in that community to continue in their own special way this initiative.”

Mrs Zimunya explained that the Mother’s Union in Harare has chosen to be guided by practical interventions which is reflected their theme for this year of “Faith and Actions” drawn from the book of James.

“We also want to be associated with the Millennium Development Goal (MDG) number five – improving maternal health,” she said. “As a result we have been working with the City Health Department in Harare and have since decided to start off with Budiriro, the busiest and also with the highest rate in maternal deaths.”

Mrs Zimunya also said that the visit challenged her personally and that would contribute three ambulance service vouchers maternal patients who need to be referred to a hospital but cannot afford an ambulance service.

“I would want to urge my fellow Christians to be compassionate just like Christ and remember the Bible teaching – whatsoever you do to the least of my brother and sisters, you do it for me,” she said.

The donations will be made today, at a ceremony to be attended by representatives from Zimbabwe Council of Churches, Ministry of Women, Gender and Community Development, City Health Department and the equipment and service providers.

Warning over fake Facebook accounts

ENS Headlines - Friday, August 1, 2014

[Anglican Communion News Service] Two primates of the Anglican Communion have warned unsuspecting followers to be wary of fake Facebook profiles.

The warnings come amid concern that fraudsters are targeting Anglicans by creating false social media profiles and then using them to build up a following before asking for financial assistance or support.

Last month, the Anglican Church in Hong Kong, the Hong Kong Sheng Kung Hui, reported that “several fraudulent Facebook accounts bearing the name and picture of [Primate] Paul Kwong who claimed to the Bishop of Anglican Diocese of Hong Kong Island” had been created.

The church said that its archbishop, the Most Rev. Paul Kwong, “has no connection with the fraudulent website” and that members of the public should “be alert to internet scams and not to provide any personal information or conduct any financial transactions through the website concerned;” and it urged anybody who had given any personal information or conducted any financial transactions through the fake profiles to report it to the Police.

A similar warning has been issued by the Church of Nigeria. The Rev. Canon Ifeanyi Akunna, secretary to the primate, the Most Rev. Nicholas Okoh, said that “it has come to our knowledge that some unscrupulous persons have faked the identity of the primate and created imposter Facebook accounts bearing his picture and his name.

“These same people also use these scam Facebook accounts to defraud unsuspecting members of the public by raising money under a pretext to support some charity causes.”

He adds: “Please do not subscribe to any of these imposter Facebook accounts. They are a scam. Beware. Do not fall victim”.

The Anglican Church of Hong Kong and the Church of Nigeria have both said that their primates do not have a Facebook profile.

The Church of Nigeria said that Okoh “does not have any Facebook account and has never been on any Facebook page, including a fan page, or on any social media network.”

The Anglican Church of Hong Kong said that its archbishop “had never set up any Facebook account and had never expressed his views at the Facebook or over the internet.” The church reported the fraudulent accounts to the Facebook on July 7; but one was still operational yesterday.

Facebook did not respond to inquiries from the Anglican Communion News Service.

Los anglicanos de El Salvador llevan la delantera en la Iglesia y la sociedad respecto a la plena inclusión de los LGBT

ENS Headlines - Friday, August 1, 2014

Lisbeth M. Meléndez Rivera, directora de iniciativas latinas y católicas para la Campaña pro Derechos Humanos con sede en Washington, D.C., moderó un debate luego de la exhibición de “Ante Dios, somos todos familia” [Before God, We Are All Family] un documental que explora las vidas de cinco familias religiosas latinas que pasaron por alto las enseñanzas de la Iglesia para aceptar a los miembros LGBT de sus familias. El panel incluyó a Gene Robinson, obispo jubilado de Nuevo Hampshire, y a Martín Barahona, obispo de El Salvador. Foto de Lynette Wilson para ENS.

[Episcopal News Service – San Salvador, El Salvador] Cuando Cruz Torrez, el hermano de Bessy Ríos —entonces estudiante universitario— le dijo que era gay, ella estuvo tres días llorando.

En ese tiempo, Ríos, que es abogada, trabajaba de voluntaria con una organización de derechos humanos que buscaba niños perdidos que habían sido desplazados por los 12 años de guerra civil en El Salvador, y un colega le dijo: “tu hermano sigue siendo tu hermano. Lo único diferente es que tú hoy sabes algo que no sabías ayer”.

En retrospectiva, Ríos, que dirige “De la mano contigo”, un grupo de apoyo para familias de personas LGBT (homosexuales, bisexuales y transexuales) que acompaña al ministerio de diversidad sexual de la Iglesia Anglicana-Episcopal de El Salvador, creció defendiendo a su hermano, primero de su padre, que se dio cuenta de la feminidad de su hijo y amenazaba de “darle un tiro entre ceja y ceja” si era homosexual; luego de los bravucones en el terreno de juegos. Sin embargo, la confesión de su hermano la dejó pasmada. Según dijo ella, durante 15 años había ocultado su identidad.

En El Salvador y los otros países pertenecientes a la Iglesia Anglicana de la Región Central de América, o IARCA que es su sigla en español, ocultar la identidad homosexual sigue siendo algo común; la comunidad LGBT es víctima de violencia, amenazas y discriminación y esto último se arraiga profundamente en las enseñanzas católica romana y cristiana evangélica.

La homofobia, el heteroxesismo y el machismo, las actitudes culturales que motivan las creencias sociales profundamente arraigadas que alimentan el odio y la discriminación en El Salvador, son las que Ríos, las organizaciones de derechos humanos, el ministerio de diversidad sexual de la Iglesia y otros activistas se están esforzando en cambiar.

“Me enamoré de esa causa”, dijo Ríos, madre de cuatro hijos, quien además de tener un empleo de jornada completa defiende los derechos de los LGBT y coordina “De la mano contigo”

Sin embargo, crear un ministerio de apoyo a la familia, independientemente de la determinación de Ríos, ha sido un proceso lento, dijo ella, porque los miembros de la familia aún prefieren reunirse con ella por separado que en grupos, puesto que ellos también quieren proteger su privacidad y, en algunos casos, sus reputaciones de familia.

A principios de julio, Ríos compartió su historia con un grupo de 12 norteamericanos que estudian los derechos de los LGBT en El Salvador como parte de una peregrinación de LGBT organizada por la Catedral Nacional de Washington y la Escuela Global de la Fundación Cristosal.

“Esta es la primera vez que Cristosal ha participado en las cuestiones de los LGBT”, dijo Ernesto Zelayandia, coordinador de la Escuela Global, cuyo currículo fomenta la ciudadanía global. “Nuestro principal objetivo es fomentar espacios de diálogo para resolver los problemas actuales”.

Creado en 2009 el ministerio de diversidad sexual de la Iglesia Anglicana Episcopal en El Salvador ofrece un lugar para que las personas LGBT se expresen libremente, encuentren una comunidad y restablezcan una relación con un Dios amoroso en lugar de con un Dios condenatorio.

Martín Barahona, el obispo de El Salvador, era el primado de la IARCA en 2003 cuando la Diócesis Episcopal de Nuevo Hampshire eligió a Gene Robinson, jubilado en la actualidad, como el primer obispo abiertamente homosexual en la Iglesia Episcopal, una elección que conmocionó a toda la Comunión Anglicana.

“Yo fui el único obispo de América Latina que asistió a la consagración de Gene Robinson”, dijo Barahona, en una entrevista con ENS en San Salvador.

Luego de la consagración de Robinson, Barahona creó ministerios pastoralmente inclusivos en tres áreas: personas con discapacidades físicas, diversidad sexual y jóvenes en peligro (La Iglesia Anglicana Episcopal desempeñó un importante papel en negociar una tregua entre las dos pandillas más notorias de El Salvador y el obispo se ha destacado por ministrar a miembros de las pandillas).

El ministerio de diversidad sexual llegó a ser parte de la congregación del Rdo. Luis Serrano en San Juan Evangelista, en una zona de San Salvador llamada “Salvador del Mundo”, donde hay una estatua de Jesucristo que se alza sobre un planeta Tierra.

“Comenzamos por abrir los corazones, las puertas de la iglesia, y luego la comunidad comenzó a tener confianza en la iglesia, y después empezaron a venir”, dijo Barahona.

Desde el comienzo del ministerio, el obispo enfatizó la integración en la vida de la parroquia, no la creación de una segunda congregación de homosexuales.

“Les expliqué que si provienen de un ambiente discriminatorio uno no crea otro grupo de discriminación en la iglesia”, afirmó. “Ustedes son miembros de la Iglesia, y en esta ocasión recibí a más de 70 personas que querían ser episcopales”.

En tanto la cultura de EE.UU. favorece la plena inclusión e igualdad de derechos civiles para las personas homosexuales y, en consecuencia, le lleva la delantera a la Iglesia; en El Salvador la Iglesia le lleva la delantera a la cultura, dijo Robinson, durante una entrevista con ENS en San Salvador.

“[En Estados Unidos] la Iglesia de muchas maneras juega a ponerse al día; de cierto modo somos los últimos en comparecer”, dijo Robinson. “Mientras aquí en El Salvador la cultura es abrumadoramente crítica y condenatoria de las personas LGBT. Y es la Iglesia aquí la que está liderando lo que creo llegará a ser un empeño nacional para expandir e incluir a las personas LGBT en la vida de la sociedad, pero eso significa que se enfrentan a mayores dificultades.

“Son en su sentido más exacto el grano de mostaza que promete florecer y desarrollarse en algo mucho más grande y contagiar la cultura de la inclusión… una tarea mucho más intimidante en una cultura que sigue siendo tan renuente a incluir a las personas LGBT en la vida de la cultura”.

Las marchas del orgullo homosexual y las celebraciones en conmemoración de los disturbios de Stonewall en junio de 1969, que se considera en gran medida como el evento que dio lugar al movimiento de los derechos de los homosexuales en Estados Unidos, tiene lugar anualmente en todo el mundo [el sábado más cercano al] el 28 de junio. Cuatro personas fueron asesinadas este año luego de la marcha [del orgullo] homosexual en San Salvador, donde más de 4.000 personas desfilaron en defensa de los derechos de los LGBT.

El Salvador tiene uno de los índices  de asesinatos más elevados del mundo y la violencia pandilleril se ensaña sobre todo con los pobres y los marginados. Entre tanto, los delitos contra miembros de la comunidad LGBT, en particular los que se cometen contra mujeres transexuales, las más visibles y las más vulnerables, por lo general se perpetran con impunidad. Los delitos de odio y la discriminación en los centros laborales obliga a muchos miembros de la comunidad LGBT a vivir con temor y en aislamiento, para algunos eso conlleva no saber lo que significa verdaderamente ser homosexual.

La mayoría de los ministerios cristianos que sirven a la comunidad LGBT en El Salvador, incluso si existen, se concentran en la terapia de conversión, en el intento de cambiar la orientación sexual de los homosexuales.

El movimiento de conversión in El Salvador encontró eco en Mike Airhart, quien dedicó cerca de una década a la verificación de hechos y a criticar al movimiento de ex homosexuales para dos cibersitios que vigilaban esa actividad.

“A posteriori, creo que —al igual que mucha gente— dediqué demasiado tiempo a criticar los tropiezos obvios de los líderes del movimiento”, dijo Airhart, que asistió a la peregrinación como parte del grupo de la Catedral Nacional de Washington. “Creo que pasé por alto, o simplemente no tuve tiempo de atender, la labor más ubicua y menos visible de las iglesias grandes. De manera que mientras éramos de los primeros en protestar de las actividades de los activistas anti homosexuales en Uganda a principio de 2009, algunos de nosotros perdíamos de vista las enseñanzas diarias de la Iglesia que afectan a 300 millones de personas en América Latina”.

Sin embargo, a pesar de los avances logrados en Estados Unidos, el matrimonio de parejas del mismo sexo sólo es legal en 19 estados y sólo el 21 de julio el presidente Barack Obama vino a enmendar una orden ejecutiva firmada en 1967 que extendía las protecciones federales en los centros de trabajo a homosexuales y transexuales.

“En demasiados estados y en demasiados centros laborales, simplemente ser homosexual, bisexual o transexual puede ser todavía causa de despido”, dijo Obama. “Creo firmemente que es hora de que todos los estadounidenses enfrenten esta injusticia”.

En El Salvador y en otros países de Centroamérica, los hombres y mujeres homosexuales con frecuencia, aun cuando se confíen en sus amigos o familiares, mantienen una identidad heterosexual en el centro de trabajo, para no arriesgarse a discriminación o despido.

“Como homosexual y cristiano nacido en Estados Unidos en [un medio de] enorme privilegio, diría que me siento encantado del progreso que estamos presenciando en nuestro país, particularmente en lo que concierne a la igualdad matrimonial”, dijo Richard Weinberg, que hace poco dejó su puesto como director de comunicaciones en la Catedral Nacional de Washington para matricularse en un seminario.

Weinberg ayudó a crear el grupo del ministerio LGBT de la catedral en 2012. En la medida en que el movimiento LGBT ha progresado en Estados Unidos, el grupo ha comenzado a buscar maneras de apoyar a movimientos internacionales. Sin embargo, dijo Weinberg, el progreso en Estados Unidos no se compara con el sufrimiento, la indignidad y las violaciones a sus derechos humanos que experimentan a diario las personas LGBT en todo el mundo.

“Estamos hablando de [problemas de] vida o muerte, de indignidades que como cristianos estamos llamados a denunciar y a socorrer tanto como podamos”, agregó.

A principios de este año, Weinberg tomó un descanso sabático y se ofreció para servir de misionero en la Iglesia Episcopal de Costa Rica donde organizó una presentación de “Ante Dios, somos todos familia”. Fue la primera vez que el obispo de Costa Rica, Héctor Monterroso, y la Iglesia [Episcopal] de ese país tomaban medidas para acoger a la comunidad LGBT en la Iglesia (Lean la reflexión de Weinberg aquí.)

Mari Carmen Aponte, embajadora de EE.UU. en El Salvador y los embajadores de Canadá y Alemania asisten a la exhibición de “Ante Dios, somos todos familia”, en el Museo Nacional de Antropología en San Salvador a la que asistieron más de 70 personas. Foto de Lynette Wilson para ENS.

Durante la peregrinación, la Fundación Cristosal y la Campaña pro Derechos Humanos con sede en Washington, D.C., organizaron un exhibición de la película en el Museo Nacional de Antropología en San Salvador al que asistieron más de 60 personas.

El documental explora las vidas de cinco familias religiosas latinas que se sobrepusieron a las enseñanzas de la Iglesia para aceptar a los miembros LGBT de sus familias.

El filme busca abordar la injusticia y fomentar el diálogo, dijo Lisbeth M Meléndez Rivera, directora de iniciativas latinas y católicas en la Campaña pro Derechos Humanos con sede en Washington, D.C.

“Al colaborar con comunidades religiosas locales podemos mostrar una perspectiva diferente, que hable de una Iglesia inclusiva, que expande su alcance y abre sus puertas a todos en oposición a la narrativa que predomina en la actualidad, que es excluyente y que acentúa el aislamiento de las comunidades marginadas, lejos de nuestros hogares espirituales o religiosos”, dijo Meléndez Rivera.

“Ante Dios es también una forma magnífica de mostrar que nuestros parientes pueden ciertamente lograr aceptación tanto en el seno de la familia como en el medio religioso en lo que toca a nuestras complejidades, incluida nuestra orientación o identidad sexual”, añadió.

Para Ríos, aceptar la identidad sexual de su hermano la condujo a su propio activismo. Además de realizar trabajos de abogacía gratuitos, escribe un blog sobre feminismo y diversidad sexual para El Faro, un servicio investigativo de noticias por Internet.

Al final, como fue la experiencia de Robinson con sus propios padres, “el amor se impone”; sin embargo, a veces las familias necesitan tiempo. Durante una sesión de preguntas y respuestas que siguió a la exhibición de la película, Robinson instó a los presentes a darles a sus familias tiempo para llegar a persuadirse. Lea la reflexión de Robinson sobre la visita aquí.

El tiempo parece haber desempeñado un papel positivo en las otras iglesias de Centroamérica también. Durante el último sínodo de la IARCA en El Salvador, el ministerio de diversidad sexual hizo una presentación a los obispos de Guatemala, Nicaragua, Panamá y Costa Rica, las otras iglesias anglicanas episcopales de Centroamérica. La reunión indicaba un cambio de las actitudes prevalecientes in 2003, según los que asistieron.

El ministerio acoge a los salvadoreños LGBT de todas las procedencias religiosas, y estimula a los que pertenecen a otras denominaciones a compartir sus enseñanzas. Durante una reunión dominical, más de 30 personas se congregaron para compartir su experiencia de ser homosexuales en El Salvador. Un hombre, que había sido durante mucho tiempo miembro del grupo y había estado ausente durante un par de años, compartió su experiencia como diácono catolicorromano, [ministerio] en el que predicaba contra su propia identidad. Otro habló acerca de su carrera diplomática y cómo casi llegó a casarse con una mujer para conservar las apariencias y avanzar en su carrera.

Durante más de cinco años desde que el ministerio comenzó, sus miembros dicen que no siempre ha sido fácil, y que a veces ha resultado difícil atraer a una lesbiana, algunas de las cuales se sienten acogidas en sus propias comunidades de fe, así como otras que se identifican intensamente con el feminismo y rechazan la naturaleza patriarcal de la Iglesia. Sin embargo, para los que han encontrado un hogar en el ministerio, éste les proporciona un lugar seguro no sólo donde pueden responder a sus necesidades espirituales, sino también donde pueden explorarse los problemas emocionales y otros asuntos de salud, y donde las personas se reúnen en busca de modos de minimizar la discriminación y otros estigmas sociales.

El Rdo. diácono Josh Shipman y la Rda. Josefina Beecher le ofrecen la comunión a Eduardo Mazariego durante un oficio en la iglesia anglicana de San Romero. Shipman, estudiante del Seminario del Sudoeste, viajó a El Salvador para estudiar los derechos de los LGBT con ayuda de una subvención de SCOM o Consulta para la Misión del Seminario, foto de Lynette Wilson para ENS.

“Vine aquí por un amigo, que me pidió que viniera… y decidí venir porque creía que era un lugar donde podía encontrar a Dios y en verdad ser yo mismo. Ésta ha sido una gran oportunidad para mí de madurar como persona, como profesional y también como miembro de la comunidad homosexual”, dijo Eduardo Mazariego, miembro del grupo que se reúne semanalmente en la iglesia de San Juan Evangelista en San Salvador.

El ministerio de la Iglesia, agregó, es importante para El Salvador porque hay muchísimas personas en la comunidad LGBT que se sienten rechazadas por la sociedad y por Dios, y que [creen que] su orientación sexual está en contra de las enseñanzas de la Iglesia.

“Este ministerio es realmente importante para mi país porque yo no sabía montones de cosas respecto a ser gay, hay muchísimas personas que no saben que tenemos razón, que realmente nacimos así porque Dios lo quiso, de manera que yo creo que este ministerio es en verdad una gran oportunidad para que El Salvador se abra a las personas homosexuales”, afirmó Mazariego. “Yo nací en una familia católica y ellos [mis familiares] creen que ser gay es un pecado”.

Antes de llegar a formar parte del grupo, Mazariego contó que él creía que el concepto de orientación sexual era, para él, una elección.

“Cuando era un niñito solía decir que yo estaba equivocado porque mi orientación sexual estaba en contra de lo que Dios quería”, dijo él. “Vine aquí en busca de esperanza, de un lugar donde pueda hablar con personas como yo y, en verdad, cuando vengo aquí entiendo realmente quién soy y lo que significa ser gay”.

– Lynette Wilson es redactora y reportera de Episcopal News Service.

Conmemoran las ordenaciones de las 11 de Filadelfia con llamados a proseguir la obra de la justicia

ENS Headlines - Friday, August 1, 2014

Entre los que asistieron a la celebración del 26 de julio en Filadelfia se encontraban algunos que han hecho historia. En esta foto, de izquierda a derecha, la Rda. Alison Cheek (de las 11 de Filadelfia), el obispo jubilado de Costa Rica Antonio Ramos (que participó en la imposición de manos en la ordenación de las 11 de Filadelfia), la Rda. Carter Heyward (de las 11 de Filadelfia), la obispa primada Katharine Jefferts Schori (cuya elección en 2006 la convirtió en la primera primada de la Comunión Anglicana), la Rda. Merrill Bittner (de las 11 de Filadelfia), la Rda. Betty Powell (una de las cuatro que fueron ordenadas en Washington, D.C. en septiembre de 1975), la Rda. Marie Moorefield Fleischer (de las 11 de Filadelfia), la Rda. Nancy Wittig (de las 11 de Filadelfia) y Barbara Harris, obispa sufragánea jubilada de Massachusetts (que este año celebra el 25º. Aniversario de su consagración como la primera obispa de la Comunión Anglicana). Foto de Mary Frances Schjonberg para ENS

Un cronograma interactivo de la historia de la ordenación de mujeres en la Comunión Anglicana puede verse aquí.

[Episcopal News Service – Filadelfia, Pensilvania] Una jubilosa celebración del 40º. Aniversario de la ordenación sacerdotal de mujeres el 26 de julio incluyó llamados a las personas a realizar el sueño de una Iglesia Episcopal —y una sociedad— más igualitaria y menos patriarcal que encarnara las ordenaciones de las 11 de Filadelfia y que exige mucha más labor.

“Me pregunto por qué no podemos acelerar la obra de la justicia sexual y las opresiones a que se enfrenta en los días y años por venir”, dijo Fredrica Thompsett Harris, profesora emérita de la cátedra de Teología Histórica Mary Wolfe en la Escuela Episcopal de Teología, durante su discurso que sirvió de apertura para celebrar las ordenaciones de 11 mujeres diáconos que tuvo lugar aquí, en la iglesia del Intercesor [Church of the Advocate] el 29 de julio de 1974. “Eso sería una manera de honrar a nuestras valerosas hermanas y a aquellos que las apoyaron”.

Las Rdas. Merrill Bittner, Alison Cheek, Alla Bozarth, Emily C. Hewitt, Carter Heyward, Suzanne R. Hiatt, Marie Moorefield, Jeanette Piccard, Betty Bone Schiess, Katrina Welles Swanson y Nancy Hatch Wittig fueron ordenadas ese día en 1974, poco más de dos años antes de que la Convención General de la Iglesia Episcopal diera su autorización explícita para que las mujeres llegaran a ser sacerdotes.

Daniel Corrigan, obispo sufragáneo jubilado de Colorado; Robert L. DeWitt, obispo jubilado de Pensilvania y Edward R. Welles II, obispo jubilado de Misurí Occidental y padre de Katrina Wells Swanson, fueron los obispos ordenantes. A ellos se sumó Antonio Ramos, obispo de Costa Rica, el único de los cuatro que entonces ejercía jurisdicción en la Iglesia. Ramos no participó en la ceremonia de ordenación, pero se unió en la imposición de manos.

El grupo “40 años ordenadas – 2,000 años en el ministerio”, organizado por la Diócesis de Pensilvania en conjunción con otros a través de la Iglesia, concibió la celebración del 26 de julio no sólo para conmemorar las ordenaciones de las 11 de Filadelfia —y las de las cuatro de Washington el 7 de septiembre de 1975 en la iglesia episcopal de San Esteban y la Encarnación [St. Stephen and the Incarnation] en Washington, D.C.—, sino también para celebrar el ministerio de todas las mujeres, laicas y ordenadas, en el pasado, el presente y el futuro. La reunión incluyó la Santa Eucaristía en la iglesia del Intercesor, seguida por una recepción en medio de una muestra de los diversos ministerios en que participan las mujeres.

Acelerar el progreso hacia la justicia sexual y eliminar otras opresiones interconectadas sería un buen modo de honrar a las primeras mujeres ordenadas al sacerdocio en la Iglesia Episcopal, dice Fredrica Harris Thompsett, profesora emérita de la cátedra de Teología Histórica en la Escuela Episcopal de Teología, durante su discurso de apertura el 26 de julio. Foto de Mary Frances Schjonberg para ENS.

“Este tributo no debe rendirse con la exclusión de otros”, dijo Harris Thompsett durante su discurso de apertura. “No debe sentimentalizarse con una teología de tarjetas postales de Hallmark, ni trivializarse mediante la invocación de un Dios demasiado pequeño, una divinidad complaciente, no controversial y comprometida a medias”.

Ella le presento tres desafíos a las aproximadamente 230 mujeres que asistieron al simposio. El primero era honrar a las primeras ordenaciones de mujeres haciéndose “mucho más insistentes promotoras del bautismo como la más importante de las órdenes sagradas”, advirtiendo contra lo que llamó “esa espantosa teología de uso cotidiano” que supone que los diáconos, los presbíteros y los obispos están de algún modo más conectados con Dios y llamados a ser más proféticos que los laicos.

El segundo desafío era vivir verdaderamente en “la naturaleza encarnada de la teología anglicana”, que enfatiza la bondad de toda la creación y que el Cristo encarnado mora en nosotros y nosotros en él. Todo el mundo, deben afirmar sus cuerpos “como vehículos sagrados de autoridad espiritual”.

El tercer desafío de Harris Thompsett fue muy específico, un llamado a convertir la Cámara de Obispos en un 30 por ciento femenino en los próximos 10 años. Eso significaría elegir unas 50 o más “obispas de elevada y diversa preparación”, apuntó. Llevar eso a cabo exigiría que se prestara más atención a la discriminación y a los puros formalismos en todos los procesos de búsqueda, incluidos los del episcopado, añadió.

El simposio, en la Universidad de Temple, también incluyó un panel de mujeres laicas y ordenadas que respondieron al discurso de Harris Thompsett. Entre las participantes se encontraban la obispa Carol Gallagher, las Rdas. Miguelina Howell, Pamela Nesbit y Sandye Wilson y la educadora y asistente social Nokomis Wood. La Muy Rda. Katherine H. Ragsdale, deana y presidente de la Escuela Episcopal de Teología. Wittig, miembro de las 11 de Filadelfia clausuró el simposio con una meditación.

Wilson, rectora de la iglesia de San Andrés y la Santa Comunión [St. Andrew and Holy Communion] en South Orange, Nueva Jersey, se hizo eco de comentarios hechos por sus compañeras panelistas y por Harris Thompsett acerca de las opresiones interconectadas. Durante años las mujeres negras fueron invisibles en la Iglesia Episcopal, afirmó.

“Cuando hablan de mujeres, se refieren a mujeres blancas, y cuando hablan de negros, se refieren a hombres”, dijo ella, agregando que “tenemos que mencionar estas cosas, porque si no las mencionamos, estamos condenados a repetirlas”.

Wilson, que fue la cuarta afroamericana ordenada en la Iglesia Episcopal, dijo “debemos cerciorarnos de que estamos acogiendo a todos y que nadie se queda fuera o se queda atrás, que la mesa está puesta para todo el mundo y que nadie en un comité tenga que abogar a favor de un grupo o de otro”.

Ragsdale le dijo al simposio que ella había oído un tema recurrente acerca de la “celebración de la diversidad junto con la dolorosa y… afrentosa e irritante realidad de cuán lejos aún tenemos que llegar en la Iglesia y en el mundo para celebrar realmente esa diversidad” y la justicia que debe acompañarle.

Añadió que ella también había oído un llamado a que las personas valoraran las cuatro órdenes del ministerio y a que reconocieran que los ordenados debían escuchar los relatos de la obra hecha por los laicos fuera de las puertas de la iglesia y facultar a esos ministros a llevar adelante [esa labor].

La obispa primada Katharine Jefferts Schori durante su sermón en la iglesia del Intercesor usa un par de zapatos rojos de tacones altos para ilustrar las expectativas que recaen sobre las mujeres ordenadas. Foto de Mary Frances Schjonberg para ENS.

La obispa primada Katharine Jefferts Schori, al predicar en la celebración eucarística, que también presidió más tarde ese día, dijo que toda la Iglesia Episcopal agradece que las mujeres sirvan ahora en todas las órdenes del ministerio. Mientras la congregación de unas 600 personas manifestaba su aprobación con un clamoreo, ella se dio vuelta en el púlpito ornamentado y le hizo una profunda reverencia a las cinco miembros de las 11 de Filadelfia y a una de las cuatro de Washington que participaban en la eucaristía.

Jefferts Schori le recordó a la congregación que a las mujeres sacerdotes les habían dicho que no debían usar tacones altos ni aretes pendientes en el púlpito ni en el altar. Luego de mostrar un par de zapatos rojos de altos tacones, dijo “las mujeres en todas las órdenes del ministerio —bautizadas, diáconas, presbíteras y obispas— pueden andar hoy con orgullo, con cualquier clase de zapatos que quieran llevar, debido a lo que sucedió hace 40 años”.

“Podemos andar orgullosamente, aunque todavía no disfrutemos de la plena igualdad, sabiendo que las filas de los que andan en solidaridad están expandiéndose”.

“Intenten caminar en los zapatos de las mujeres abusadas y de las mujeres víctimas de la trata. Marchen a Sión cargando a los niños que nacen y padecen en medio de la guerra”, dijo la Obispa Primada. “Recojan a las muchachas que se casan antes de crecer, recojan a las escolares aún desaparecidas en Nigeria, y reúnan a todos los que malgastan sus vidas en la guerra y en la prisión. Marchen audazmente, proclamando las buenas nuevas a todos los marginados, y llámenlos a la mesa de Dios, a la fiesta de la Sabiduría”.

El vídeo y el texto del sermón de la Obispa Primada puede encontrarse aquí.

De las 11 miembros de las ordenaciones de 1974, las asistentes a la celebración fueron las Rdas. Alison Cheek, Carter Heyward, Merrill Bittner, Marie Moorefield Fleischer y Nancy Wittig.

Antonio Ramos, el obispo jubilado de Costa Rica, que asistió a las ordenaciones de Filadelfia pero no participó en la imposición de manos de ese día, desfiló en la procesión junto con las mujeres, como lo hizo la Rda. Betty Powell, una de las cuatro de Washington, y Barbara Harris, la obispa sufragánea jubilada de Massachusetts, que este año celebra el 25º. Aniversario de ser la primera obispa de la Comunión Anglicana.

Al hablar durante el tiempo de los anuncios, Ramos le dijo a la congregación que el 29 de julio de 1974 “decidimos desobedecer la orden de la Iglesia por el bien de las órdenes de la Iglesia”.

“Decidimos ponerle fin a una serie de cánones discriminatorios para hacer todas las órdenes de la Iglesia igualmente inclusivas para hombres y mujeres”, expresó.

El obispo provisional de Pensilvania, Clifton Daniel (“Dan”) llevaba un año de sacerdote cuando decidió participar en las ordenaciones de Filadelfia (con frecuencia a los sacerdotes se les invita a unirse con el obispo ordenante en el momento de la imposición de manos). Él le recordaba a los reunidos que, si bien las ordenaciones cambiaron la historia de la Iglesia Episcopal, fue también un acontecimiento muy personal para las 11 ordenandos.

“En ese tiempo, creo que teníamos un sentido muy diferente de lo que estaba en juego para nosotros y de cuánto teníamos que ganar o perder”, dijo Heyward a ENS en una entrevista. “Yo sólo sabía que era un paso importante a dar partiendo de donde estaba la Iglesia y de donde yo estaba en mi vida”.

En la misma entrevista, Cheek dijo que ya ella había adquirido muchísima más conciencia después de su ordenación. “Fue un momento verdaderamente decisivo en mi vida y creo que eso sucedió porque unos cuantos grupos de personas oprimidas se acercaron a nosotras y querían que fuésemos a celebrar para ellos”, agregó.

La Rda. Merrill Bittner, una de las 11 de Filadelfia que fueron homenajeadas en la celebración del 40º. Aniversario el 26 de julio, da la comunión en el oficio eucarístico. Foto de Mary Frances Schjonberg para ENS.

Además de experimentar los típicos sentimientos de una persona que se prepara para la ordenación y luego es ordenada, el antes y el después, las mujeres recibieron un barraje de críticas que llegaron a las abiertas amenazas. Las insultaron, examinaron su apariencia y sus voces y las encontraron defectuosas, así como sus personalidades e intelectos. A algunas les dijeron que podrían resultar útiles a la Iglesia porque sería mejor verlas en el púlpito que a los rectores viejos y feos. Las acusaron de ser inmorales y autocomplacientes. Una recibió un cordel de pescar con la sugerencia de que lo utilizara para ahorcarse, según cuenta Darlene O’Dell en su nuevo libro La historia de las once de Filadelfia [The Story of the Philadelphia Eleven].

El día de las ordenaciones, se pusieron cubos de agua a lo largo de las paredes de la iglesia en caso de que estallaran bombas incendiarias, agentes de la policía vestidos de civil se encontraban entre los 2.000 asistentes, un autobús lleno de policías estaba estacionado en la calle y la congregación incluía un grupo de lesbianas radicales, algunas de las cuales estaban entrenadas en control de disturbios y en karate, escribió O’Dell.

El camino a la iglesia del Intercesor y más allá.
Cuando, después de años de conflicto y rechazo, las 11 de Filadelfia quebrantaron la prohibición tradicional contra la ordenación de mujeres al presbiterado de las iglesias Anglicana y Episcopal, entraron en una especie de limbo. No había ningún canon en el derecho canónico que prohibiera específicamente el sacerdocio de las mujeres, como no había ningún canon que dijera que sólo los hombres podían llegar a ser sacerdotes.

Sin embargo, los cánones sí describían, y aún describen, un proceso conducente a la ordenación, primero al diaconado transicional y luego al presbiterado. El último paso de ese proceso antes de la ordenación sacerdotal era la aprobación del comité permanente de la diócesis de donde se provenía. Para las mujeres, eso nunca ocurrió.

En tanto las 11 habían pasado a través del proceso canónico para la ordenación al diaconado (que sólo había estado abierto a la mujeres desde 1970), sólo una de ellas había recibido la necesaria aprobación del Comité Permanente para la ordenación sacerdotal, pero su obispo había rehusado ordenarla. El obispo de otra de ellas dijo que la ordenaría si el Comité Permanente la aprobaba, pero éste no lo hizo.

Ninguno de los ocho obispos que tenían autoridad sobre las 11 estuvo de acuerdo con las ordenaciones, y el obispo de Pensilvania objetó que las ordenaciones tuvieran lugar en esa diócesis. Los obispos en la Iglesia Episcopal sólo tienen que ordenar a las personas que han pasado por el proceso de ordenación en sus diócesis, o deben obtener el permiso del obispo que supervisó ese proceso. Por consiguiente, se consideraba que los obispos que ordenaron a las 11 de Filadelfia habían violado el derecho eclesiástico tanto como la tradición.

La Rda. Renee McKenzie, vicaria y capellana de la iglesia del Intercesor, saluda, durante el rito de la paz, al Rdo. Charles V. Willie, que predicó en las ordenaciones de las 11 de Filadelfia. Willie era vicepresidente de la Cámara de Diputados y miembro del Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal en el momento de las ordenaciones, pero renunció a ambos cargos como protesta cuando, tres semanas después, la Cámara de Obispos invalidó las ordenaciones. Willie leyó una de las lecturas durante la eucaristía del 26 de julio. Foto de Mary Frances Schjonberg para ENS.

El 25 de agosto de 1974, la Cámara de Obispos, convocó a una reunión de emergencia que, por momentos, resultó rencorosa y confusa, denunció las ordenaciones y declaró que “no se habían cumplido las condiciones necesarias para una ordenación válida al presbiterado en la Iglesia Episcopal”. En efecto, dijeron los obispos, no ha sucedido nada en la iglesia del Intercesor y las 11 seguían siendo diáconas —a quienes [los obispos] les ofrecían atención pastoral.

Se presentaron cargos contra los obispos ordenantes y se tomaron medidas, tanto eclesiales como de otra índole, para impedir que las mujeres ejercieran sus ministerios sacerdotales.

No obstante, el movimiento de la ordenación de mujeres continuó. George W. Barrett, obispo de Rochester, que renunciaría años después, ordenó cuatro mujeres al diaconado el 7 de septiembre de 1975, en la iglesia de San Esteban y la Encarnación [St. Stephen and the Incarnation] en Washington, D.C., a pesar de que el obispo de Washington, William F. Creighton, rehusara autorizar el evento, al cual asistieron unas 1.200 personas, entre ellas unos 50 sacerdotes. Las Rdas. Lee McGee, Alison Palmer, Betty Powell, todas de Washington, D.C., y la Rda. Diane Tickell de Anchorage, Alaska, llegaron a ser conocidas como las cuatro de Washington.

En septiembre de 1976, la Convención General aprobó la ordenación de mujeres al presbiterado y al episcopado, añadiéndole una nueva sección a los cánones de la Iglesia que tratan de la ordenación y que dice: “Las disposiciones de estos cánones para la admisión de Candidatos, y para la Ordenación a las tres órdenes: obispos, presbíteros y diáconos, se aplicarán por igual a hombres y mujeres”.

La Cámara de Obispos, durante la convención de 1976, al principio dictaminó que las 11 de Filadelfia y las cuatro de Washington tenían que ser re-ordenadas, calificando tales ordenaciones de “condicionales”, semejantes al bautismo condicional que se permite en situaciones de emergencia cuando uno no está seguro de si una persona está bautizada. Las mujeres dijeron que ellas rehusaban ser re-ordenadas y, al día siguiente, los obispos aprobaron por unanimidad una ceremonia de “finalización” que pasaría por alto la imposición de manos.

La Rda. Betty Powell, una de las cuatro de Washington que fueron ordenadas en septiembre de 1975 y que fue homenajeada durante la celebración del 40º. Aniversario el 26 de julio, asperja a la congregación durante la eucaristía que enfatizó el ministerio de todos los bautizados. Las seis mujeres de las primeras ordenadas al sacerdocio que asistieron al oficio asperjaron a la congregación con agua de la pila bautismal. Foto de Mary Frances Schjonberg para ENS.

La historia no se había acabado aún. En octubre de 1977, la Cámara de Obispos adoptó “Una declaración de conciencia” que afirmaba que “A ningún obispo, sacerdote o laico debía obligársele o castigársele de alguna manera, ni debía sufrir ninguna discapacidad canónica como resultado de su objeción de conciencia o de su apoyo a las decisiones de la Convención General respecto a la ordenación de mujeres al sacerdocio o al episcopado”.

El texto surgió de una reunión que comenzó con un pronunciamiento del obispo primado John Allin en que decía que él creía “que las mujeres pueden ser sacerdotes tal como podrían ser padres o esposos”, y se mostró dispuesto a renunciar como Obispo Primado. La Cámara de Obispos ratificó el liderazgo de Allin y adoptó la “cláusula de conciencia” que apareció en una carta pastoral que se publicó después de la reunión.

Puesto que la cláusula nunca fue adoptada por la Cámara de Diputados, no tuvo ninguna autoridad canónica, pero un puñado de obispos y sus diócesis la utilizaron para excluir a las mujeres del sacerdocio por 33 años más.

Un cronograma más completo de la historia de la ordenación de mujeres en la Comunión Anglicana puede verse aquí.

Una ojeada estadística a las mujeres ordenadas en la Iglesia Episcopal en la actualidad

  • El informe anual 2014 del Grupo de Pensión de la Iglesia arroja 2.471 mujeres ordenadas que participan en el plan de pensión del clero, en comparación con 4.188 hombres.
  • El clero masculino compone el 62 por ciento de los clérigos empleados de reciente ordenación, según el último Informe del Estado del Clero de 2012.
  • El clero femenino recién ordenado gana entre $1.000 y $7.000 menos que el clero masculino de la misma edad. También, según la edad del clero femenino aumenta, la compensación disminuye de manera uniforme. Además, las mujeres pueden esperar un aumento de salario por debajo de $1.766 cuando cambian de cargos parroquiales.
  • El informe califica esta diferencia de “notable” y dice que revela “significativas desigualdades estructurales que confronta el clero femenino cuando busca nuevos empleos”.
  • “Nuestros resultados revelan que las mujeres en el clero reciben sistemáticamente menos compensaciones [económicas] que los hombres cuando asumen nuevos empleos, independientemente del tipo de parroquia en el que presten servicios”, termina diciendo el informe.

También para 2012, el informe anual de la compensación del clero del Grupo de Pensión de la Iglesia mostraba que

  • la compensación media de jornada completa para los sacerdotes varones, parroquiales y no parroquiales, era de poco más de $10.000 por encima de la compensación de las mujeres sacerdotes ($75.747 para los 3.455 hombres y $65.438 para las 1.827 mujeres).
  • La compensación media de jornada completa para sacerdotes varones con antigüedad era de $103.660, en tanto la de las sacerdotes mujeres con igual antigüedad era de $93.566 (había 572 hombres y 138 mujeres en esa categoría).

Los organizadores de la celebración les obsequiaron abanicos de cartón conmemorativos a cada una de las más de 600 personas que acudieron el 26 de julio a la iglesia del Intercesor en Filadelfia para festejar las ordenaciones sacerdotales de 11 diáconas el 29 de julio de 1974, poco más de dos años antes de que la Convención General de la Iglesia Episcopal autorizara el ingreso de las mujeres en el presbiterado. Foto de Mary Frances Schjonberg para ENS.

Lea más sobre el tema:The Story of the Philadelphia Eleven, Darlene O’Dell, (Seabury Books, 2014).

Looking Forward, Looking Back: Forty Years of Women’s Ordination, Fredrica Harris Thompsett, editor, (Moorehouse Publishing, 2014).

The Spirit of the Lord is Upon Me: The Writings of Suzanne Hiatt, Carter Heyward and Janine Lehane, editores, (Seabury Books, 2014)

Forty Firsts, una serie de Episcopal Commons y la Diócesis de Los Ángeles en conmemoración del 40º. Aniversario.

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es redactora y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

Urgentes llamados a la paz en la tierra del Único Santo

ENS Headlines - Friday, August 1, 2014

Personal medico en el hospital Ahli Arab en Gaza reciben a un paciente en la institución dirigida por la Diócesis Episcopal de Jerusalén.

[Episcopal News Service] Líderes religiosos y políticos han redoblado sus demandas de un permanente cese al fuego al conflicto de tres semanas de duración entre Israel y Hamás, en el que el número de bajas asciende 7.000, y las víctimas mortales llegaban [el miércoles 30] a 1.200.

“La continua e intensificada violencia en la tierra del Único Santo, la matanza de inocentes por acciones de ambas partes, y la rigidez y ausencia de un verdadero liderazgo político está haciendo llorar al mundo”, escribió la obispa primada Katharine Jefferts Schori en una declaración que envió por correo electrónico a ENS. “Dios también llora, mientras el hermano mata al hermano. ¿Permitiremos que Caín y Abel representen su acto breve y belicoso, o exigiremos un fin de esta depravación? Nadie vivirá en paz en el Oriente Medio —ni en el mundo— mientras esta carnicería prosiga. Oren por la paz, alberguen al inocente, apoyen toda respuesta humanitaria e insistan en que se ponga fin a esta inhumanidad”.

Desde que su Operación Borde Protector comenzara el 8 de julio, Israel ha intensificado el bombardeo de Gaza en respuesta a las acciones de Hamás, el movimiento de militantes islámicos que controla Gaza y continúa lanzando misiles contra Israel. Varios intentos de llegar a un cese al fuego han fracasado.

El 29 de julio, la única planta eléctrica de Gaza resultó destruida mientras Israel atacaba blancos vinculados a Hamás. Entre tanto, Israel sigue interceptando misiles sobre las regiones sur y central del país. Cincuenta y tres soldados israelíes y más de 1.200 palestinos, la mayoría civiles, han muerto en el conflicto.

“Al igual que tantos episcopales y otras personas que han estado en estrecho contacto con el gobierno de EE.UU. a través de estas últimas semanas tenebrosas, me siento agradecido del justo y determinado liderazgo del secretario de Estado John Kerry y de otros líderes mundiales para lograr un cese al fuego, pero profundamente frustrado de que esos empeños no hayan dado hasta ahora ningún fruto significativo”, dijo a Episcopal News Service Alexander Baumgarten, el director de relaciones gubernamentales de la Iglesia Episcopal.

“Lo más importante que los episcopales pueden hacer en el momento es lo que muchos han estado haciendo: orar sin cesar, apoyar los ministerios de la Diócesis de Jerusalén en Gaza y en cualquier parte y retar a nuestros líderes políticos a que exijan la paz y se muestren solidarios tanto con los israelíes como con los palestinos que anhelan la paz y están pagando el inimaginable costo de continuar la guerra”, añadió. “Si viene, y cuando venga, un cese al fuego, la obra de los pacificadores será tan urgente como siempre, y una paz justa y duradera sólo puede lograrse a través de una solución negociada entre israelíes y palestinos que ofrezca dos estados seguros y viables para dos pueblos”.

El Rdo. Canónigo John Organ, hablando por teléfono desde Jerusalén Oriental, donde sirve de capellán al obispo anglicano en Jerusalén Suheil Dawani, conviene en que el camino a la paz es a través de una solución de dos estados, un objetivo que la Iglesia Episcopal y muchas de las provincias de la Comunión Anglicana han apoyado durante mucho tiempo.

“No ayuda el estar a favor de éste y en contra del otro”, dijo Organ. “Debemos ser pro israelíes y pro palestinos. No tenemos que tomar partido. Pero sí tenemos que estar a favor de la justicia y en contra de esta ocupación”.

El arzobispo de Cantórbery, Justin Welby, en una declaración el 29 de julio, dijo que “sólo una costosa y franca búsqueda de la paz entre israelíes y palestinos puede proteger a las personas inocentes, a sus hijos y a sus nietos, de una violencia que cada vez será peor… Debemos clamarle a Dios y golpear las puertas del cielo y orar por la paz y la justicia y la seguridad”.

En Gaza, el hospital Ahli Arab, una institución de la Diócesis Episcopal de Jerusalén, ha seguido, a pesar de todas las adversidades, ofreciendo atención médica de emergencia para muchos de los heridos, mientras su personal trabaja sin parar, poniendo sus propias vidas en peligro para el bien de otros.

Organ, que habla diariamente con Suheila Tarazi, la directora del hospital, dijo que el 29 de julio gran parte del personal no pudo llegar al hospital porque resultaba demasiado peligroso para ellos viajar desde sus casas, pero que hoy ya esas personas se encuentra en las instalaciones y les han aconsejado que no salgan. “El hospital está trabajando a plena capacidad y sin parar, admitiendo nuevos pacientes mientras sea posible hacerlo”, explicó.

A través del apoyo de la Diócesis Episcopal de Jerusalén y de varios asociados, el hospital recibió el 29 de julio 5.000 litros de combustible para su generador, un recurso de importancia capital para el funcionamiento de equipo médico de salvamento, especialmente después de la destrucción de la planta eléctrica.

El obispo Barry Howe de Misurí Occidental, dijo que a través del hospital “la Iglesia Episcopal estaba allí para ofrecer curación y el abrazo de la compasión a todos los hijos de Dios”.

Howe, como presidente de la junta administrativa de los Amigos Americanos de la Diócesis Episcopal de Jerusalén, (AFEDJ, por su sigla en inglés) dijo que, “nos sentimos muy agradecidos por la desbordada muestra de apoyo en este momento crítico. El 100% de cada donación se dedica a los que sufren y a apoyar a las personas que se ocupan de sus necesidades”.

En su boletín del 29 de julio, los AFEDJ reportaron que una parte del muro exterior del hospital había sido destruida y que la principal línea de vapor del hospital había resultado averiada, lo cual significa que ahora no hay agua caliente. Al parecer, grandes trozos de metralla han alcanzado habitaciones de pacientes y el lavadero.

“Hay una necesidad inmediata de reparaciones para garantizar la seguridad de los pacientes”, decía el boletín.

“El Hospital Al Ahli se ha convertido en un refugio de familias que están sufriendo, que se encuentran sin hogar y que tienen miedo”, dijo Anne Lynn, presidente de AFEDJ, en un correo electrónico a ENS. “Los médicos, las enfermeras y el personal de apoyo en el Hospital Al Ahli, pese al cansancio y al temor, pese a las condiciones deplorables y a los apagones crónicos, siguen ofreciendo atención compasiva a todos y cada uno de los pacientes. Ellos merecen, y tienen, nuestro respeto, nuestras oraciones y nuestro apoyo.

Welby expresó su “mayor admiración” por todos los que participan en los empeños humanitarios sobre el terreno en Gaza, “en particular el equipo médico y el personal del Hospital Al Ahli Arab. Proporcionar alivio y amparo a esos desplazados es una expresión tangible de nuestro cuidado e interés, e insto a todas las parroquias y la diócesis de la Iglesia de Inglaterra, así como de la Comunión [Anglicana] en general, a orar por ellos y a respaldar el llamamiento de urgencia de la Diócesis de Jerusalén”.

La Diócesis Episcopal de Jerusalén lanzó un llamamiento de urgencia para el hospital el 14 de julio, en tanto Ayuda y Desarrollo Episcopales alentaba un constante apoyo a través de su Fondo del Oriente Medio.

Welby dijo: “Si bien la ayuda humanitaria para esos civiles más afectados es una prioridad, especialmente las mujeres y los niños, debemos reconocer también que este conflicto subraya la importancia de renovar un compromiso con el diálogo político en una amplia búsqueda de paz y seguridad, tanto para Israel como para los palestinos. El ciclo destructivo de la violencia ha causado un sufrimiento inenarrable y amenaza la seguridad de todos”.

Jerusalén, a unos 80 kilómetros de la franja de Gaza, ha sido un lugar muy diferente —lleno de la tensión del miedo— desde que comenzó la ofensiva, dijo Organ a ENS.

A fines de la semana pasada, Organ regresaba conduciendo a Jerusalén a través de Cisjordania y, justo antes de llegar a Nablus, se encontró con una manifestación de protesta por el conflicto. “Luego, de repente, hubo disparos y varios palestinos murieron. Tuvimos que conducir a través de los incendios y de los escombros”, señaló. “De manera que estamos rodeados por esto. La pérdida de vidas de ambas partes es trágica”.

Además de dirigirse a los militantes de Hamás, los ataques aéreos israelíes han intentado destruir una red de túneles que entran y salen de Gaza, zona a la que Israel y Egipto le han impuesto un bloqueo desde 2007. El gobierno israelí dice que no detendrá la ofensiva hasta que los túneles sean destruidos y Hamás ha dicho que no dejará de lanzar misiles a Israel hasta que termine el bloqueo.

A principios de esta semana, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu prometía una larga campaña en Gaza, diciendo que la región tenía que desmilitarizarse a fin de proteger a Israel. “No terminaremos la operación en Gaza sin neutralizar los túneles del terror, que tienen el solo propósito de destruir a nuestros ciudadanos, de matar a nuestros hijos”, afirmó.

Entre tanto, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina informó que algunos miembros de su personal habían sido muertos y que la ONU tiene actualmente a su cuidado a 182.604 palestinos en sus 82 albergues en Gaza.

La Operación Borde Protector de Israel comenzó luego de una intensificación de los ataques de misiles de los militantes. La violencia estalló después del secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes y del subsecuente secuestro y asesinato de un muchacho palestino en represalia.

El arzobispo Thabo Makgoba de la Iglesia Anglicana de África del Sur, calificó al conflicto en Gaza de “insensato e innecesario”.

“Ninguno traerá la paz y la seguridad a Israel y Palestina, en particular cuando conlleva el uso despiadado de la fuerza bruta que se ha empleado en la última semana”, dijo él en un comunicado el 29 de julio, añadiendo: “únanse a los que piden que las breves suspensiones de hostilidades se conviertan en un permanente cese al fuego”.

Suheil Dawani, obispo anglicano en Jerusalén, junto con los patriarcas y jefes de iglesias han pedido “a ambas partes un inmediato cese al fuego y la urgente reanudación de las conversaciones de paz”.

– Matthew Davies es redactor y reportero de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

Episcopal Church trust funds update

ENS Headlines - Thursday, July 31, 2014

[Episcopal Church Office of Public Affairs press release] Episcopal Church Treasurer and Chief Financial Officer N. Kurt Barnes announced that the Domestic and Foreign Missionary Society’s (DFMS) trust funds, which total $380 million, continued an exceptional performance during the first six months of 2014.

The trust funds account for 25% of the annual budget of The Episcopal Church.

Barnes explained, “Annual returns after all fees and expenses were 18.6%, 14.1% and 7.7% for the one-, five- and 10-years ending March 31, 2014 – ranking within the top 20% of all foundations with assets over $50 million as tracked by the InvestorForce Performance Reporting Network (subsidiary of MSCI Inc.).”

The DFMS welcomes the participation of Episcopal congregations, dioceses and Episcopal organizations and institutions to co-invest with the DFMS trusts.  Currently some 75 Episcopal entities co-invest over $100 million.

“We believe that our consistent performance with no additional management fees is what attracted an additional $3 million of assets from new participants during the first six months,” added T. Dennis Sullivan, chair of the Executive Council’s Investment Committee.

Episcopal Church Finance Office investment policy and account set-up here

EPPN: It’s Time For Prison Reform

ENS Headlines - Thursday, July 31, 2014

[Episcopal Public Policy Network policy alert] Tell your member of Congress to be a champion of prison reform through supporting the Smarter Sentencing Act!

The U.S. prison population is vast and growing. Between 1980 and 2014, the number of federal prison inmates increased by almost 790%. The Bureau of Federal Prisons currently operates at nearly 140% of its capacity, despite the fact that over 60% of inmates are non-violent offenders. Prison overcrowding and massive operating costs create a system that is both untenable and dangerous. It’s time to take a hard look at reforming the U.S. prison system.

Fortunately, some members of Congress are doing just this. The Smarter Sentencing Act (S. 1410/H.R.3382) is a bipartisan bill that modestly reforms sentencing policy for low-level drug offenses through reducing mandatory minimum sentences and restoring some discretion to federal trial judges.

In many drug-related cases, judges are legally obligated to impose mandatory minimum sentences determined by the type of drug and the amount of it involved in the crime. The Smarter Sentencing Act would cut these minimums in half, reducing the number of inmates in federal prisons and decreasing prison operating costs. In addition, this bill would allow federal judges the personal discretion to grant individualized sentences for certain non-violent drug offenders.

The Episcopal Church supports repealing mandatory federal sentencing guidelines and restoring discretion to federal trial judges (General Convention, 2003). With these policies in mind, the Smarter Sentencing Act is a step in the right direction.

Write your member of Congress today and urge them to be a champion of prison reform through supporting the Smarter Sentencing Act!

Se acerca la fecha límite para la presentación de ilustraciones originales para la tarjeta de Navidad

ENS Headlines - Thursday, July 31, 2014

[31 de Julio de 2014] Se acerca la fecha límite del 15 de agosto para la presentación de obras de arte originales que se utilizarán para la tarjeta de Navidad de 2014 de la Iglesia Episcopal.

La obra de arte original debe expresar un entendimiento local de la encarnación de Dios en la celebración del nacimiento de Jesús.

Hasta la fecha unas dos docenas de obras se han presentado.

Fecha límite para la presentación de obras de arte originales es el 15 de agosto. La votación se llevará a cabo del 1 al 15 de septiembre y el ganador será dado a conocer el 1 de octubre.

Se  hará disponible en línea a todas las congregaciones un PDF imprimible de la tarjeta con la obra ganadora. El saludo dentro de la tarjeta aparecerá en inglés, español, francés, criollo y navajo.

Envío de imágenes

• Las imágenes deben tener un tamaño 256mb para la presentación. Las imágenes finales de alta resolución estarán disponibles una vez que se determine quién es el ganador.

• Las imágenes se pueden presentar aquí.

Para obtener información sobre el envío de las imágenes contacte a Ana Arias,aarias@episcopalchurch.org, o a  Barry Merer, bmerer@episcopalchurch.org.

Para obtener información sobre el Concurso de la Tarjeta de Navidad, póngase en contacto con Neva Rae Fox  publicaffairs@episcopalchurch.org

 

Deadline nears for submitting original artwork for Christmas card

ENS Headlines - Thursday, July 31, 2014

[Episcopal Church Office of Public Affairs press release] The August 15 deadline is approaching for submitting original artwork that will be used for the 2014 Episcopal Church Christmas card.

The original artwork should express a local understanding of God’s incarnation for the celebration of Jesus’ birth.

Almost two dozen entries have been submitted to date.

Deadline for submitting original artwork is August 15. Voting will occur September 1 to September 15 with the winner announced on October 1.

A printable PDF of the card with the winning artwork will be made available online to all congregations.  The greeting inside the card will appear in English, Spanish, French, Creole and Navajo.

Submitting images

• Images must be no larger than 256mb for submission.  Final Hi-Res images should be available upon determination of winner.

• Images may be submitted here.

For information about submitting images contact Ana Arias, aarias@episcopalchurch.org, or Barry Merer, bmerer@episcopalchurch.org.

For information on the Christmas Card Image Contest, contact Neva Rae Fox atpublicaffairs@episcopalchurch.org.

Rapidísimas

ENS Headlines - Thursday, July 31, 2014

Con flores y discursos ha sido bienvenido a Venezuela el general Hugo Carvajal retenido en Aruba por cuatro días acusado de tráfico de drogas y ayuda a la guerrilla de las FARC. Carvajal era jefe de inteligencia del gobierno chavista. Su libertad se produjo basada en su inmunidad parlamentaria. Varios comentaristas han dicho que el presidente Nicolás Maduro puso “indebida presión” al gobierno de Holanda de donde depende la pequeña isla de Aruba.

El presidente Obama planea nombrar al rabino David Saperstein para que dirija la oficina internacional de libertad religiosa. Esta será la primera vez que un no-cristiano dirigirá esta oficina que fue crea en 1998 y está adjunta a la Secretaría de Estado. Saperstein es considerado por la revista Newsweek como uno de los más influyentes rabinos del país.

Grupos de ateos se han opuesto al monumento erigido para conmemorar los ataques terroristas perpetrados a las Torres Gemelas en Nueva York. El asunto fue llevado a la corte y un panel de tres jueces de una corte de Apelaciones determinó que la protesta no tenía lugar. La principal objeción de los ateos es la presencia de una enorme cruz que “ha traído, indigestión y dolor mental” a los visitantes.

El obispo episcopal de Jerusalén, Suheil Dawani, ha informado que el hospital Al Ahli, una de las 35 instituciones de servicio auspiciadas por la Iglesia Episcopal (Anglicana) en Gaza, está en urgente necesidad de material quirúrgico y alimentación para los cientos de pacientes que ha estado asistiendo durante el conflicto bélico entre Israel y Gaza. Según un informe de las Naciones Unidas en Gaza 1,140 palestinos han sido heridos y 168 civiles han perdido la vida incluyendo 36 niños. Pese a los esfuerzos para el cese del fuego, la violencia continúa.

África Occidental considerada una de las regiones del mundo con mayor necesidad, se ve ahora atacada por el virus de ébola que está cobrando víctimas a un paso acelerado. El virus de esta enfermedad puede causar la muerte en el 90 por ciento de los casos. Liberia ha cerrado todas sus fronteras como medida de precaución.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo en una reunión en la ciudad de Barinas que volvió a encontrarse con el “pajarito de Hugo Chávez” que le informó que el fallecido presidente “está bien y muy feliz con la lealtad de su pueblo”. La noticia ha sido objeto de burlas y chistes en varias partes del país.

Manuel García, médico cubano que se distinguió por su ayuda a los pobres en el Norte de la Florida, ha fallecido a la edad de 82 años. Clara Soto, vieja amiga de la familia, caracterizó su vida diciendo: “Descanse en paz el amigo bueno y generoso cristiano, médico admirado, padre y esposo ejemplar”. El nuevo edificio del condado de Brevard en Rockledge, Florida, donde fue director médico por varios años lleva su nombre en grandes letras. Le sobreviven su esposa Isabel y tres hijos mayores.

Virginia Norman, la eterna tesorera de la Iglesia Episcopal Dominicana y la Novena Provincia ha cumplido 90 años de edad que han sido celebrados por feligreses y amigos. La “Señorita Virginia” como le llaman sus alumnos y amigos tiene reputación por nunca haber tenido un déficit en sus cuentas. La razón es muy sencilla, explica el obispo Julio César Holguín: “Nunca ha hecho un cheque a no ser que el dinero esté en caja y tenga la debida documentación”. Enhorabuena.

Lloyd Allen, obispo episcopal de Honduras, ha recibido el premio “Absalom Jones” de la Unión de Episcopales Negros por sus servicios a la iglesia. Absalom Jones (1746-1818) fue el primer sacerdote afro-americano de la Iglesia Episcopal y se destacó por haber surgido de esclavo a prominente abolicionista.

Rafael García, rector de la Iglesia del Espíritu Santo en Miami, nos envía la siguiente nota. “Hay alrededor de 85 millones de personas en los cinco continentes que se llaman anglicanos (o episcopales) en más de 165 países. Estos cristianos comparten la oración, los recursos, el apoyo y el conocimiento a través de fronteras geográficas y culturales. Como en cualquier familia, los miembros de la Comunión Anglicana tienen una serie de opiniones diferentes. Esto significa que la tradición cristiana anglicana siempre ha valorado su diversidad, y nunca ha tenido miedo de enfrentar públicamente las preguntas difíciles de la vida y la fe”.

Dos obispos latinoamericanos han sido nombrados miembros del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Uno es el guatemalteco Rodolfo Valenzuela, obispo de Verapaz y el otro el argentino Carlos José Ñáñez, arzobispo de Córdoba. El consejo trabaja para lograr la cooperación y la unidad entre las iglesias cristianas y la Iglesia Católica Romana.

ORACIÓN: Que todos sean uno para que el mundo crea.

Urgent calls for peace in the land of the Holy One

ENS Headlines - Wednesday, July 30, 2014

Medical staff at the Ahli Arab Hospital in Gaza receive a patient at the Episcopal Diocese of Jerusalem-led institution.

[Episcopal News Service] Religious and political leaders have stepped up their calls for a permanent ceasefire to the three-week-long conflict between Israel and Hamas, as the number of casualties topped 7,000 and the death toll reached 1,200.

“The continued and escalating violence in the land of the Holy One, the slaughter of innocents by actions of both sides, and the rigidity and absence of true political leadership is making the world weep,” Presiding Bishop Katharine Jefferts Schori wrote in a statement e-mailed to ENS. “God weeps as well, as brother kills brother. Will we permit Cain and Abel to play out their brief and bellicose act, or will we demand an end to this depravity? No one will live in peace in the Middle East – or the world – while this carnage continues. Pray for peace, shelter the innocent, support every humanitarian response, and insist on an end to this inhumanity.”

Since its Operation Protective Edge began on July 8, Israel has intensified its bombardment of Gaza in response to actions by Hamas, the Islamist militant movement that controls Gaza and continues to fire rockets into Israel. Several attempts at a ceasefire have collapsed.

On July 29, Gaza’s only power plant was destroyed as Israel targeted sites linked to Hamas. Meanwhile, Israel continues to intercept Hamas rockets over central and southern parts of the country. Fifty-three Israeli soldiers and more than 1,200 Palestinians, mostly civilians, have been killed in the fighting.

“Like so many Episcopalians and others who have been in close contact with the U.S. government throughout these past dark weeks, I am grateful for the fair and determined leadership of Secretary of State John Kerry and other global leaders toward a ceasefire, but deeply frustrated that those efforts have yet to bear meaningful fruit,” Alexander Baumgarten, the Episcopal Church’s director of government relations, told Episcopal News Service.

“The most important thing Episcopalians can do at the moment is what so many have been doing: praying without ceasing; supporting the ministries of the Diocese of Jerusalem in Gaza and elsewhere; and challenging our political leaders to demand peace and stand in solidarity with both Israelis and Palestinians who yearn for peace are paying the unimaginable cost of continuing warfare,” he added. “If and when a ceasefire comes, the work of peacemakers will be as urgent as ever, as a just and lasting peace can only come through a negotiated solution between Israelis and Palestinians that provides two secure and viable states for two peoples.”

The Rev. Canon John Organ, speaking by telephone from East Jerusalem, where he serves as chaplain to Anglican Bishop in Jerusalem Suheil Dawani, agrees that the road to peace is through a two-state solution, an objective long supported by the Episcopal Church and many of the Anglican Communion provinces.

“It doesn’t help to be pro this and anti the other,” Organ said. “We need to be pro-Israeli and pro-Palestinian. We don’t have to take sides. But we do have to stand up for justice and stand against this occupation.”

Archbishop of Canterbury Justin Welby, in a July 29 statement, said that “only a costly and open-hearted seeking of peace between Israeli and Palestinian can protect innocent people, their children and grandchildren, from ever worse violence … We must cry to God and beat down the doors of heaven and pray for peace and justice and security.”

In Gaza, the Ahli Arab Hospital, an institution of the Episcopal Diocese of Jerusalem, has continued against all odds to provide emergency medical care for many of the wounded, as its staff members work around the clock, putting their own lives at risk for the sake of others.

Organ, who speaks with hospital director Suheila Tarazi on a daily basis, said that on July 29 many of the staff could not get to the hospital because it was too dangerous for them to travel from their homes, but that today those already at the facilities were being advised not to leave. “The hospital is working at full capacity around the clock, taking in additional patients as it is able to,” he said.

Through the support of the Episcopal Diocese of Jerusalem and various partners, on July 29 the hospital received 5,000 liters of fuel for its generator, a critical resource to run life-saving medical equipment, especially following the destruction of the power plant.

Bishop Barry Howe of West Missouri said that through the hospital “the Episcopal Church is there to offer healing and the embrace of compassion to all God’s children.”

Howe, as chair of the board of trustees for the American Friends of the Episcopal Diocese of Jerusalem, said, “We’re so very grateful for the outpouring of support at this critical time. 100% of each gift goes to those who are suffering and to support people who are ministering to their needs.”

In its July 29 newsletter, AFEDJ reported that a portion of the hospital’s outer wall has been destroyed and that the main steam line into the hospital has been damaged, meaning there is now no hot water. Large pieces of shrapnel have reportedly hit patients’ rooms and the laundry.

“There is an immediate need for repairs to ensure patient safety,” the newsletter stated.

“Al Ahli Hospital has become a refuge for families who are suffering, homeless and afraid,” said Anne Lynn, AFEDJ president, in an e-mail to ENS. “The doctors, nurses and support staff at Al Ahli Hospital, despite exhaustion and fear, despite deplorable conditions and chronic shortages, still provide compassionate care to each and every patient. They deserve, and have, our respect, our prayers and our support.”

Welby expressed his “utmost admiration” for all involved in the humanitarian efforts on the ground in Gaza, “not least the medical team and staff at Al Ahli Arab Hospital. Providing relief and shelter for those displaced is a tangible expression of our care and concern, and I encourage Church of England parishes and dioceses, as well as the wider [Anglican] Communion, to pray for them and support the Diocese of Jerusalem’s emergency appeal.”

The Episcopal Diocese of Jerusalem launched an emergency appeal for the hospital on July 14, while Episcopal Relief & Development encourages ongoing support through its Middle East Fund.

Said Welby: “While humanitarian relief for those civilians most affected is a priority, especially women and children, we must also recognize that this conflict underlines the importance of renewing a commitment to political dialogue in the wider search for peace and security for both Israeli and Palestinian. The destructive cycle of violence has caused untold suffering and threatens the security of all.”

Jerusalem, about 50 miles from the Gaza Strip, has been a very different place – full of tension of fear – since the offensive began, Organ told ENS.

Late last week, Organ was driving back to Jerusalem through the West Bank and just before reaching Nablus, he encountered a demonstration in opposition to the conflict. “Then all of a sudden there was shooting and several Palestinians died. We had to drive through fires and debris,” he said. “So we are surrounded by this. The loss of life on both sides is tragic.”

In addition to targeting Hamas militants, Israeli airstrikes have attempted to destroy a network of tunnels in and out of Gaza, where Israel and Egypt have enforced a blockade since 2007. The Israeli government has said it will not stop the offensive until the tunnels are destroyed and Hamas has said it will not stop firing rockets into Israel until it ends the blockade.

Earlier this week, Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu vowed a lengthy campaign in Gaza, saying the region had to be demilitarized in order to protect Israel. “We will not end the operation in Gaza without neutralizing the terror tunnels, which have the sole purpose of destroying our citizens, killing our children,” he said.

Meanwhile, the United Nations Relief and Works Agency reported that some of its staff members had been killed and that the U.N. is currently caring for 182,604 Palestinians in its 82 shelters in Gaza.

Israel’s Operation Protective Edge began after a surge in militant rocket attacks. The violence erupted following the abduction and murder of three Israeli teenagers, and the subsequent abduction and murder of a Palestinian youth in retaliation.

Archbishop Thabo Makgoba of the Anglican Church of Southern Africa called the conflict in Gaza “senseless [and] unnecessary.”

“No war will bring peace and security to Israel and Palestine, in particular not when it involves the heartless use of brute force which has been deployed in the past week,” he said in a July 29 statement, adding that he “joins those who are calling for a conversion of brief suspensions of hostilities into a permanent ceasefire.”

Anglican Bishop in Jerusalem Suheil Dawani, along with the patriarchs and heads of churches in Jerusalem, has called “upon both sides for an immediate ceasefire and the urgent resumption of peace talks.”

– Matthew Davies is an editor/reporter of the Episcopal News Service.

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For further information, please visit:

Episcopal Diocese of Jerusalem

Episcopal Relief & Development

American Friends of the Episcopal Diocese of Jerusalem

Joint Nominating Committee presents final essay on presiding bishop

ENS Headlines - Wednesday, July 30, 2014

[Episcopal Church Office of Public Affairs press release] The Episcopal Church Joint Nominating Committee for the Election of the Presiding Bishop (JNCPB) has issued the following information.

The Joint Nominating Committee for the Election of the Presiding Bishop (JNCPB) continues its work to prepare The Episcopal Church for the election of the 27th Presiding Bishop at General Convention next summer. The Committee publishes the third of three essays designed to begin a discussion about the election which will take place in the summer of 2015.

This essay discuss how the constitutional/canonical role of the office has changed and evolved from being the senior bishop by consecration who presides over meetings of the House of Bishops to the complex multifaceted position it is today. The first essay described the basic time-line and steps of the nominating and election process (here).  The second essay outlined the current roles, functions, and responsibilities of the Presiding Bishop (here).

It is the hope of the Joint Nominating Committee for the Election of the Presiding Bishop that all members of General Convention and all Episcopalians will take the time to read these brief essays to learn the importance of what we will do next summer.  Should you have any questions or comments about these essays or the work of the Joint Nominating Committee for the Election of the Presiding Bishop please contact pbnominatingcommittee@gmail.com.

The JNCPB is comprised of a lay member, a priest or deacon, and a bishop elected from each of the nine provinces of the Episcopal Church, plus two youth representatives, appointed by the President of the House of Deputies. The General Convention Deputies and bishops serve a three-year term to conclude at the close of General Convention 2015 in Salt Lake City, UT (Diocese of Utah).

Election of the Presiding Bishop in 2015:  Essay #3
July 2014

THE EVOLVING ROLE AND THE CHANGING SELECTION PROCESS OF THE PRESIDING BISHOP

The current role of the Presiding Bishop is to function as pastor, chief executive, and prophetic voice for The Episcopal Church.  The focus of this third educational piece is on how the constitutional/canonical role of the Presiding Bishop has evolved over the past 225 years. Once, the Presiding Bishop was simply the senior bishop, presiding over meetings of the House of Bishops. Now, directed by General Convention, the Presiding Bishop occupies a multi-faceted position — a position we described in our second educational piece, nominated and elected through the current procedures we outlined in our first educational piece.

Such transformation is not unique to this office.  The constitution, the canons, the liturgy, access to ordination, and much more have changed over time. The growth of our Church, the assignment of more duties to the Presiding Bishop as mission has expanded, and the way we as Episcopalians wish to be understood in the wider Anglican Communion have all played a part in this complex process.

1. How the Role Has Changed

• From the Late 18th Century to the Mid-19th Century
The first known reference to the term “presiding Bishop” is in the rubric for the consecration of a bishop added to the prayer book in 1792.  Bishop William White signed the minutes of the 1795 General Convention as the “presiding Bishop.” (The “p” was not regularly capitalized until the second half of the 19th century.)  The presiding Bishop was the senior bishop in order of consecration, who held the position for life.

Other responsibilities, in addition to presiding over the House of Bishops and taking order as chief consecrator at episcopal ordinations (formalized in a canon of 1820), were gradually added by subsequent General Convention:

  • Having authority to call special meetings of the General Convention (1799)
  • Issuing pastoral letters on behalf of the Church (1808)
  • Serving as President of the “Protestant Episcopal Missionary Society in the United States” (1820)
  • Receiving the presentments in a trial of a bishop (1841)

Thus were planted the seeds of the presidential, liturgical, missionary, and disciplinary aspects of the office.

• From the Mid-19th Century to 1919
1856 the canon “The Trial of a Bishop” charged the Presiding Bishop to choose a board of inquiry of 16 persons to investigate charges against a bishop.

1859, for the first time, the Presiding Bishop was given jurisdiction over a congregation and clergy outside the borders of the Presiding Bishop’s diocese. Specifically, it was Canon V of Title III, passed at the 1859 General Convention, that granted the Presiding Bishop authority over the American congregation in Paris and any other foreign congregation that petitioned the General Convention or the Presiding Bishop.

1871, for the first time, the General Convention voted financial support for the expenses of the Presiding Bishop ($500).

1895, despite these additions in the areas of authority overseas, finances, and discipline, which pointed in the direction of an enhanced role at the end of the 19th Century, the office was still defined as “the senior bishop of the Episcopal Church, in order of consecration, who holds the office for life unless he resigns or is removed from office by the vote of a majority of the bishops.”

1919: Among the resolutions General Convention passed  in 1919 was an amendment to the Constitution providing for the election of the Presiding Bishop, and canons setting (a) an age limit for service and (b) a term of office. This Convention also passed Canon 60, in which the Presiding Bishop’s duties were made also the duties of the President of the newly created National Council with 24 members (now the Executive Council). The Presiding Bishop was to administer and coordinate the missionary, educational, and social work of the Church. The first elected Presiding Bishop, John Gardner Murray, took office on January 1, 1926.

1967: The General Convention of 1967 was as significant for the further definition of the role of the Presiding Bishop as the Convention of 1919 had been.  Canon I.2.4 was greatly expanded in three ways. First, the Presiding Bishop was now termed “chief pastor,” implying pastoral responsibility for the whole Church, not just the House of Bishops.  Second, the Presiding Bishop was given the responsibility for leading the initiation and development of policy and strategy (this to be exercised with the Executive Council). Third, the Presiding Bishop was authorized to speak God’s word “to the Church and to the world” and to do so as its “chief representative.” Three clear images of the office had emerged: chief pastor,  executive, and prophetic leader.

1982: A resolution of General Convention 1982 amended Canon I.2.4 to read: “The Presiding Bishop of the Church shall be Chief Pastor and Primate thereof….”  The reason for this change was to give the office parity with other leaders of the Anglican Communion with regard to the title “Primate.”  In this debate the General Convention declined to change the title to “archbishop.”  The addition of “Primate” was meant primarily to clarify for the Anglican Communion that our Presiding Bishop had the status of Primate (a position in other Anglican provinces), but that the addition of the title granted no further authority or power to the Presiding Bishop.

1997: The General Convention of 1997 passed several canonical amendments, most of which form the basis of the Canons still current today as to the role of the Presiding Bishop and the Executive Council. Canon I.2.4(a)(1) was changed to state that the Presiding Bishop “be charged with speaking for the Church as to the policies, strategies and programs authorized by the General Convention.”  Also, Canon I.4.3(a) was amended to provide that in addition to being the Chair and President of Executive Council, the Presiding Bishop was now also “the chief executive officer” of Executive Council.

Length of Term
Before 1895: Holds office for life

1895:  “The senior bishop of the Episcopal Church, in order of consecration, who holds the office for life unless he resigns or is removed from office by the vote of a majority of the bishops.”

1919:  Canon 60 fixed the term of the Presiding Bishop at six years.

1937:  General Convention changed the length of term to last until the Presiding Bishop reached the age of 68.

1967:  The General Convention of 1967 set the term at 12 years.  Edmund Browning was the only Presiding Bishop to serve 12 years after this change.  His two predecessors resigned before the completion of their terms.

1994:  The Convention of 1994 reduced the term to nine years.

Mandatory Retirement Age
Until 1919:  Served until death
1919:   Age 70
1937:   Age 68
1967:   Age 65
1985:   Age 70
2006:   Age 72

Resignation from Diocese
1907: The General Convention of 1907 amended Article I.3 of the Constitution to  that allow the diocese of the Presiding Bishop immediately to elect a coadjutor to handle the diocesan responsibilities of the Presiding Bishop.

1937: The 1907 constitutional provision became a canonical provision, and the Canon was changed to require the election of a coadjutor in order to relieve the Presiding Bishop of all duties in the diocese that necessitated presence.

1943: Canon 18 was passed requiring a bishop, on election as Presiding Bishop, to resign diocesan see and jurisdiction.

Election Process
Before 1919: No election process

1919:  An amendment to the constitution in 1919 required that “the House of Bishops shall choose one of the bishops having jurisdiction within the United States to be Presiding Bishop by a vote of a majority of all bishops entitled to vote in the House of Bishops, such choice to be subject to confirmation by the House of Deputies”.

1919 to 1985: When reporting their choice to the House of Deputies the bishops did not report the number of ballots cast or the tally of votes for all nominees  on each ballot.  The electoral deliberations of the House of Bishops were not kept in writing.

1997: Early in the Convention of 1997 the Canon on the election of the Presiding Bishop was amended to require that the number of votes cast on each ballot for each nominee be reported to the House of Deputies.  As a result, the ballots in the election of Frank Griswold as Presiding Bishop in the House of Bishops later in that Convention were, for the first time, and hereafter, made public.

Throughout this long evolution it has always been clear that the office of the Presiding Bishop is part of the larger authority of the General Convention, not above it. This is unlike the role of any other Primate in the Anglican Communion. A reaffirmation of this distinction lies behind the rejection of the term “archbishop” in 1982, during the debate over adding “Primate” to the description of the office.

The work, initiation, projects, and leadership of the Presiding Bishop are always subject to the Constitution and Canons and other directions of the General Convention. The General Convention sets the course of the Church. It is the duty of the Presiding Bishop to function as pastor, executive, and prophetic voice whose statements must always be consistent with those of General Convention.

 

Statement from Archbishop of Canterbury on Gaza

ENS Headlines - Wednesday, July 30, 2014

[Lambeth Palace press release] Following a recent update from staff at the Al Ahli Arab hospital in Gaza, a ministry of the Episcopal Diocese of Jerusalem, the Archbishop of Canterbury has spoken publicly (after many private contacts) of his concern for the deteriorating situation in Gaza.

Archbishop Justin Welby said today:

“You can’t look at the pictures coming from Gaza and Israel without your heart breaking. We must cry to God and beat down the doors of heaven and pray for peace and justice and security. Only a costly and open-hearted seeking of peace between Israeli and Palestinian can protect innocent people, their children and grandchildren, from ever worse violence.”

“My utmost admiration is for all those involved in the humanitarian efforts on the ground, not least the medical team and staff at Al Ahli Arab Hospital. Providing relief and shelter for those displaced is a tangible expression of our care and concern, and I encourage Church of England parishes and dioceses, as well as the wider Communion, to pray for them and support the Diocese of Jerusalem’s emergency appeal.

“While humanitarian relief for those civilians most affected is a priority, especially women and children, we must also recognise that this conflict underlines the importance of renewing a commitment to political dialogue in the wider search for peace and security for both Israeli and Palestinian. The destructive cycle of violence has caused untold suffering and threatens the security of all.

“For all sides to persist with their current strategy, be it threatening security by the indiscriminate firing of rockets at civilian areas or aerial bombing which increasingly fails to distinguish between combatants and non-combatants, is self-defeating. The bombing of civilian areas, and their use to shelter rocket launches, are both breaches of age old customs for the conduct of war. Further political impasse, acts of terror, economic blockades or sanctions and clashes over land and settlements, all increase the alienation of those affected. Populations condemned to hopelessness or living under fear will be violent. Such actions create more conflict, more deaths and will in the end lead to an even greater disaster than the one being faced today. The road to reconciliation is hard, but ultimately the only route to security. It is the responsibility of all leaders to protect the innocent, not only in the conduct of war but in setting the circumstances for a just and sustainable peace.

“While it is acceptable to question and even disagree with particular policies of the Israeli government, the spike in violence and abuse against Jewish communities here in the UK is simply unacceptable. We must not allow such hostility to disrupt the good relations we cherish among people of all faiths. Rather we must look at ways at working together to show our concern and support for those of goodwill on all sides working for peace.”

Echoing the prayer of Pope Francis, Archbishop Justin concluded by saying, “Let us pray to the Prince of Peace who so suffered in a land of violence that hearts may turn to peace and the innocent be helped.”

During recent weeks Archbishop Justin has expressed his concern about the violence in Gaza. He fully accepts that Israel has the same legitimate rights to peace and security as any other state and to self-defence within humanitarian law when faced with an external threat. At the same time he shares the despair, and acknowledges the growing anger felt by many, including Jewish people to whom he has spoken, at the recent escalation of violence by all involved. All this highlights the need for underlying issues to be addressed, whether the ongoing terror threat to Israel or the expansion of settlements in the Occupied Palestinian Territories. The failure to find constructive paths to peace poses a threat to the future of all the peoples of the region.

Notes:

Read the statement on the Archbishop of Canterbury’s website: http://www.archbishopofcanterbury.org/articles.php/5382/statement-from-archbishop-justin-on-gaza

Further information about the Episcopal Diocese of Jerusalem’s emergency appeal: http://www.anglicannews.org/news/2014/07/emergency-appeal-made-for-gaza-hospital.aspx

In-depth Philadelphia 11 reflections: Allison Cheek and Carter Heyward

ENS Headlines - Tuesday, July 29, 2014
[There is a video that cannot be displayed in this feed. Visit the blog entry to see the video.]

[Episcopal News Service -- Brevard, North Carolina] The Rev. Allison Cheek and the Rev. Carter Heyward reflect on the meaning and continuing challenge of the Philadelphia 11 ordinations. Cheek and Heyward were two of the 11 who were ordained without the Episcopal Church’s explicit permission on July 29, 1974.

A shorter version of this video is available here.

ENS coverage of the church’s 40th anniversary celebration of those ordinations is available here.

– The Rev. Mary Frances Schjonberg is an editor/reporter for the Episcopal News Service.

Philadelphia 11 reflections: Allison Cheek and Carter Heyward

ENS Headlines - Tuesday, July 29, 2014
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[Episcopal News Service -- Brevard, North Carolina] The Rev. Allison Cheek and the Rev. Carter Heyward reflect on the meaning and continuing challenge of the Philadelphia 11 ordinations. Cheek and Heyward were two of the 11 who were ordained without the Episcopal Church’s explicit permission on July 29, 1974.

A more in-depth version of this video is available here.

ENS coverage of the church’s 40th anniversary celebration of those ordinations is available here.

– The Rev. Mary Frances Schjonberg is an editor/reporter for the Episcopal News Service.

 

Philadelphia 11 reflections: Church still learning from ordinations

ENS Headlines - Tuesday, July 29, 2014

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[Episcopal News Service --Phoenix, Arizona] Fredrica Harris Thompsett, the Mary Wolfe Professor Emerita of Historical Theology at the Episcopal Divinity School (EDS) in Cambridge, Massachusetts, reflects on the lessons taught to the church by the ordinations of the Philadelphia 11 40 years ago on July 29, 1974. She was the keynote speaker at a symposium July 26 that was part of an anniversary celebration in Philadelphia.

– The Rev. Mary Frances Schjonberg is an editor/reporter for the Episcopal News Service.

Where are the Philadelphia 11 – and their ordaining bishops – now?

ENS Headlines - Monday, July 28, 2014

Attending the July 26 celebration were, left to right, the Rev. Alison Cheek, retired Bishop of Costa Rica Antonio Ramos, the Rev. Carter Heyward, the Rev. Merrill Bittner, the Rev. Marie Moorefield Fleischer and the Rev. Nancy Wittig. Photo: Mary Frances Schjonberg/Episcopal News Service

[Episcopal News Service] The following are summaries of the lives and work of the priests known as the Philadelphia 11 since their “irregular” ordinations on July 29, 1974.

The Rev. Merrill Bittner, 67, served in the Diocese of Rochester from 1973 to 1976, including a 1973-1975 term as an associate at Episcopal Church of the Good Shepherd in Webster, New York. She worked as a hospital chaplain and served at St. Barnabas Episcopal Church in Rumford, Maine from 2001-2006. She married Nancy Noppa, a college friend with whom she had traveled the United States, in 2013.

The Rev. Alla Bozarth, 67, founded Wisdom House, a Minneapolis-based interfaith spirituality center. After her husband died in 1985, she returned to her native Oregon and continued her ministry with Wisdom House West. She serves as resident priest of there and writing poetry and prose. She has written two books on grief, Life is Goodbye/Life is Hello ~ Grieving Well through All Kinds of Loss (1982) and A Journey through Grief (1990). Some of her poetry is on a blog here.

The Rev. Alison Cheek, 87, served at St. Stephen’s and Incarnation Episcopal Church in Washington, D.C. After her husband died, she served at Trinity Memorial Church in Philadelphia before studying at the Washington Institute of Pastoral Psychotherapy and beginning her own counseling practice. She later joined the faculty of Episcopal Divinity School as director of feminist liberation theology studies. After retirement, she moved to Maine and became part of the staff of the Greenfire Retreat Center, then active in Tenants’ Harbor. She also affiliated with St. Peter’s Episcopal Church in Rockland, and served as spiritual counselor, pastoral minister, and supply priest for St. Peter’s until she moved in 2013 to Brevard, North Carolina.

The Rev. Emily C. Hewitt, 70, worked for a short time at Andover Newton Theology School as an assistant professor of religion and education before earning a law degree from Harvard. She retired in 2013 as chief judge of the U.S. Court of Federal Claims. She is an avid long distance race walker and won the U.S. National Race Walking medal in 1987.

The Rev. Carter Heyward, 68, was hired by Episcopal Divinity School, along with the Rev. Suzanne R. Hiatt, in January 1975. Heyward taught at EDS until 2005. She was the author of many books and scholarly papers. She moved back to her native North Carolina and now runs and teaches at a therapeutic horseback riding center.

The Rev. Suzanne R. Hiatt (1944-2002) taught on the faculty of Episcopal Divinity School from 1975 until her retirement in 1999. She was the author of many books and scholarly papers.

The Rev. Marie Moorefield Fleischer, 70, left the Episcopal Church in 1975 and became a United Methodist minister. She served as a chaplain in Methodist healthcare settings. She was recognized as an Episcopal priest in 1985 and since then served parishes and diocesan offices in Maryland, West Virginia, Virginia, and Western New York. She served as canon to the ordinary in the Diocese of North Carolina from 2001-2006. Her husband, astronomer Robert Fleischer, died in 2001.

The Rev. Jeanette Piccard (1895-1981), served as an unpaid assistant at her home parish of St. Philip’s in Minneapolis. She was a popular speaker throughout that area. She and her husband, Jean Felix Piccard, were pioneering aviators and she was the first woman licensed as a hot air balloon pilot in the United States and the first woman to pilot a stratosphere-capable balloon to that height, and thus she has been called “the first woman in space.” She served as a consultant to NASA.

The Rev. Betty Bone Schiess, 87, was the executive director of the Mizpah Educational and Cultural Center for the Aging in Syracuse, New York, from 1973-1984. She later served in various campus ministry and parish positions in New York, where she still lives. She reported that she recently wrote a letter to her local newspaper about failed U.S. immigration policy, suggesting that the U.S. ought to return the Statue of Liberty to France. She says that she received more hate mail over the letter than she did during the time around her ordination.

The Rev. Katrina Welles Swanson (1935-2005) was hired by St. Stephen’s, a poor parish in St. Louis, Missouri, as an assistant for a dollar a year in 1975. In 1978, she became the first female rector in the tri-state New York metro area when she was hired as the rector of St. John’s Episcopal Church in Union City, New Jersey, where she served until retiring in 1995. The website devoted to her memory, Katrina’s Dream, promotes the full inclusion of women in society and urges people to support passage of the Equal Rights Amendment to the U.S. Constitution. Her husband, the Rev. George Swanson, continues to promote her causes.

The Rev. Nancy Hatch Wittig, 68, served parishes in the Diocese of Newark before a 20-year term as rector of the Church of St. Andrew in the Fields in Philadelphia. She moved to Ohio after retirement and is an assistant at St. Peter’s Episcopal Church in Lakewood, Ohio. In 2012, she married Pamela Darling, an author and lay leader in the Episcopal Church.

The ordaining bishops
Retired Colorado Bishop Suffragan Daniel Corrigan, retired Pennsylvania Bishop Robert L. DeWitt and retired West Missouri Bishop Edward R. Welles II (Katrina Wells Swanson’s father) have all died. Costa Rica Bishop Antonio Ramos, who assisted at the ordinations and who was the only one of the four who then was exercising jurisdiction in the church, is retired.

Sources: The Episcopal Clerical Directory (Church Publishing, 2013), Wikipedia entry, Religion News Service, The Story of the Philadelphia Eleven, Darlene O’Dell (Seabury Books, 2014).